Después de un trago de vino, siempre miro la copa. Me gusta mirar como cae de vuelta al fondo, y pensar que tiene vida propia. Yo y mis escritos. Los que nunca terminan, y que me los bebo como me bebo el vino.
Pensando en que mi vida es pura pasión. Mi vida es simplemente yo... en pedacitos. Pedacitos que no se pueden juntar, porque sino, esa no sería yo. Si alguien sabe dónde venden el remedio que cura locuras, que me avise, porque yo lo que estoy es loca. Es quizá la tercera vez que lo dejo por escrito. Para que quede claro, y [que] no hayan sorpresas.
Porque mi boca quiere decir un millon de palabras, sin embargo,solo atina a suspirar, y a quejarse con el fuerte sonido de un respiro. Por eso tengo que escribir. Sacarme del corazón, de las venas y de la sangre un millón de pensamientos. Cosas sin sentido. Al menos para otros, porque para mi tienen todo el sentido del mundo.